Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

2 de Junio 2004

Battlefield Europe

Esta noche se ha librado una nueva escaramuza en la batalla de las elecciones europeas en forma de debate entre Borrell y Mayor Oreja.

Antes de comentar el debate, me gustaría hacer una pequeña reflexión sobre la importancia de estas elecciones. Seguro que la mayoría de los que pasan por esta página sí son conscientes de lo que se juega en Europa, pero la mayoría de la ciudadanía no lo es. De cada vez más la política nacional está determinada por tratados y directrices europeas, que a veces se nos presentan como imposiciones, condiciones sine qua non para seguir siendo europeos. Y no es así. Se debate mucho, y se decide más. Asuntos como la competencia en el mercado, derechos de los consumidores, gestión medioambiental, fiscalidad (IVA y otros impuestos indirectos), política de medios, y, por encima de casi todo esto, el comercio exterior y la política agrícola común son asuntos determinados por la comisión europea o por el parlamento. Y el 13 de junio, en España elegimos a 54 de los 732 miembros de tan numeroso parlamento.

Sobre el debate. No he tenido ocasión de verlo entero, pero sí lo suficiente como para ver por dónde han ido los tiros de esta refriega. Mayor Oreja ha apelado a los resultados económicos de la era PP en España para llevarlo a Europa, y Borrell ha recurrido a la presunta desunión por la guerra de Irak, y a una esotérica divergencia en el gasto social y sanitario entre España y la media comunitaria.

Ninguno de los dos me convence. Mayor Oreja representa a un partido estatista democristiano, contrario al desarrollo de ciertas libertades, y poco proclive a abandonar los resortes de poder del estado como son los medios públicos y la inmensa maquinaria coactivo-recaudatoria en la que se apoya el estado y la actual UE. Pero al menos me parece un tio honesto.

Borrell hace el clásico discurso socialdemócrata trasnochado apelando a la solidaridad e igualdad entre los ciudadanos (aunque luego no lo aplique entre paises al tratar de impedir la deslocalización empresarial hacia los nuevos socios), a un mayor gasto social, y diciendo que piensa fomentar la paz y la lucha contra el terrorismo mediante la no intervención.

Si fuese como en otras ocasiones, descartando de entrada la abstención (eso significaría que me da lo mismo quién gobierne en Europa), me decantaría por el mal menor que representa Mayor Oreja.

Hace unos días Johan Norberg posteaba sobre Votematch: un sistema que a través de varias preguntas te informa de cuál es tu grado de coincidencia con cada uno de los partidos que se presentan a las elecciones. Yo, al igual que Norberg, y seguro que muchos de vosotros, amables lectores, tengo un alto nivel de coincidencia con el ELDR, el Partido Europeo Liberal Demócrata y Reformista.

Tios (y tias, que sé que las hay): este año ya no necesitamos votar al mal menor, ni tenemos que abstenernos. Podemos participar votando a un partido con el que coincidimos en muchos puntos, y que para estas elecciones tiene candidatura en España: COALICION LIBERAL.

Pero aquí vamos más allá del programa del ELDR. Nuestras campañas atacan algunos de los pilares de una UE burocratizada, intervencionista y liberticida: nos posicionamos claramente contra la política de subvenciones, las patentes de software, el control de los medios o las restricciones a la libertad de investigación.

Entrando en los aspectos más concretos de la campaña, tres van a ser los ejes fundamentales: una constitución europea laica, de modo que ninguna confesión religiosa tenga privilegios ni capacidad de influencia más allá de la que tendría cualquier otro colectivo ciudadano; una revisión de las políticas de lucha contra la droga, huyendo de la represión y persecución, que conducen al florecimiento de inmesos mercados negros, y fomentando la información para decidir libremente, la responsabilidad en el caso de optar por su consumo, y el control sanitario de dichas sustancias; y finalmente, la lucha contra el canon de los CDs como punta de lanza para lograr una sociedad de la información libre.

Esta Coalición, integrada por Juventudes Liberales, la Associació Radical Transnacional de Barcelona y el Grupo de Liberales de la Comunidad Valenciana representados por el eurodiputado Enrique Monsonís y su Fundación Individuo y Sociedad, lleva como cabeza de cartel al mejor candidato que podiamos imaginar: Juanlu Miranda, un joven de sólida formación, y más sólidos aún principios liberales.

Quienes integramos este proyecto (quien escribe esto está el nº 19 de la lista) tratamos de aportar nuestro granito de arena (cada uno en lo que puede y en lo que nos dejan nuestras ocupaciones cotidianas) para dotar a España de una auténtica alternativa liberal ante el bipartidismo partitocrático y siempre intervencionista de izquierda y derecha.

Tal vez no coincidamos todos en todos los puntos del programa. Tal vez alguien piense que el proyecto es blando, o tal vez demasiado duro para ser realista. Pero lo cierto es que por fin en España tenemos una alternativa liberal seria, creíble, que inaugura una nueva forma de hacer política. Se trata de una propuesta que pretende llegar al corazón burocrático de Europa para hacer temblar sus cimientos y que el poder de decisión sea devuelto por los burócratas a los ciudadanos.

Por la libertad del individuo, de cada uno de nosotros, frente a la máquina coactiva del estado, de la asociación de estados que es la UE, tenemos que votar Coalición Liberal.