Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

21 de Mayo 2004

Langostinos solidarios

Declaración de principios: la derecha no es que me caiga muy bien. Muchos de sus actuales militantes proceden del caciquismo más rancio, del franquismo (conozco personalmente a algunos: no es que sean mala gente, pero todavía tienen ese deje del tipo "con el caudillo esto no pasaba"), de los sectores más reaccionarios que desean legislar la moral (aborto, matrimonio, adopción...), o proteger a sus grupos de interés (subvenciones agrícolas, restricciones al comercio...). Pero esta gente suele tener dos cosas buenas: que no engañan a nadie, los ves venir a la legua, y si los votas, sabes a qué atenerte; y por otra parte, muchos entienden que su prosperidad no puede basarse en la miseria de los ciudadanos, sino en su prosperidad, por lo que para satisfacer su propio egoismo deben alimentar el de la ciudadanía, estimulando la creación de riqueza de abajo hacia arriba. Por esto los paises más prósperos son los que tienen gobiernos liberales (el caso ideal, y si no, ver el tigre celta, donde un gobierno inicialmente de izquierdas tuvo que abrazar el liberalismo, con magníficos resultados), o de derechas, que para la economía a veces sí son liberales (tipo Reagan o la Thatcher).

La izquierda, en cambio, no la ves venir, a menos que la conozcas muy bien. Se las da de solidaria, de defender al pobre y menesteroso, a los estratos más desprotegidos de la sociedad. Pero a la hora de la verdad no son más que pura hipocresía y demagogia.

¿Que a qué viene todo esto? Pues a esta noticia que escuché ayer en la radio y hoy publica El Mundo:

El Pacte [de Progrés, o de "progres", lo que nos gobernó en Baleares durante cuatro nefastos años] gastó en mariscadas fondos del chapapote mientras sus voluntarios comían rancho

El equipo de Costa se obsequió con 'comilonas' en Galicia mientras servía a los voluntarios menús de 6,5 euros / También cargó a esta partida almuerzos multitudinarios en Palma y Manacor
[...]
Con motivo de sus desplazamientos a Camariñas, cargos de confianza del entonces conseller del Interior Josep Maria Costa pagaron con fondos procedentes de esta partida almuerzos en los que las ostras, almejas, pulpo, bogavante y langostinos ocupaban un puesto de honor en la minuta.

No perderse los menús, ni tampoco este chiste. Por cierto, veo que efectivamente el marisco en Galicia no es tremendamente caro. Aún así, qué vergüenza, señores de la todosolidaria izquierda.