Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

7 de Mayo 2004

Además de las pezuñas, ahora la bocaza

La consellera de transportes sigue con su política de hacer amigos, aunque con una estrategia que se me escapa. O juzguen estas palabras que publica hoy El Mundo:

Cabrer responde a Air Nostrum: «Si pierden dinero, que se vayan y dejen de hacer los interislas»

Y si se va Air Nostrum, ¿cómo cruzamos de isla en isla, a nado?

Expeditiva y contundente, la consellera de Transportes, Mabel Cabrer, precisó que el contrato de la declaración de servicio público de los vuelos interislas deja muy claro el compromiso de las compañías aéreas de permanecer al menos un año ofreciendo este mismo servicio.

Y efectivamente, Air Nostrum está comprometida con eso, como ya comenté ayer. Según palabras del director general de Air Nostrum, Miguel Angel Falcón:

«El servicio interislas forma parte de nuestro propio mercado, pero nuestro compromiso expira el 31 de diciembre», argumentó el director general de Air Nostrum, tras apuntar una nueva reflexión: si la compañía llegará a perder los 2 millones de euros a finales de año no se descarta «cuestionar el nivel de servicios».

Así que, señora Cabrer, tranquila, que la compañía va a cumplir hasta final de año. Y si por la nefasta declaración de servicio público (nefasta no por mal hecha, sino simplemente porque exista) la compañía pierde dinero, pues habrá menos vuelos, o simplemente, se irá. ¿Y cómo piensa arreglarlo el gobierno?

Puedo especular con la peor de las soluciones: una compañía de bandera balear. Pagaremos por las tarifas. Pagaremos la subvención del descuento. Y pagaremos mediante impuestos el déficit que seguramente tendrá. Y lo pagarán los aproximadamente 900.000 habitantes de las islas para los algo menos de 150.000 (y no todos residentes) que cogen el avión al año. Y si no, al tiempo.