Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

6 de Mayo 2004

Pezuñas políticas sobre la competencia

Hace varias semanas ya puse un post sobre la nefasta declaración de servicio público de los vuelos interislas. Si en ese momento atacaba por el lado del consumidor (perjudicado por la desaparición de tarifas reducidas), ahora va por el lado de los beneficios de la compañía:

Air Nostrum solicitará permiso a Fomento para subir la tarifa máxima de los vuelos interislas 11 euros

La compañía asegura que no ha dejado de perder dinero desde que entró en vigor la declaración de servicio público en enero - El barril de petróleo se ha disparado 8 dólares en los últimos cuatro meses

(en la edición de Baleares de El Mundo).

Si se aprueba la subida hasta 83€ por trayecto, este se quedará en 166 I/V (o en poco más de 109 con el descuento de residente).

Como el "servicio público" obliga a un mínimo de frecuencias, y no se ha incrementado el número de pasajeros, la ocupación media ha caido:

«Esperamos que en los meses de verano se compense estas cifras con un mayor número de pasajeros. Un 47% de nuestras plazas están vacías y cuando se diseñó la declaración de servicio público se preveía una ocupación del 75%»

Antes, con la tarifa completa se cubrían bastantes costes, y con las ofertas se lograba llenar más aviones. Es más, cuando Air Europa dejó de operar en noviembre de 2001 Air Nostrum aumentó la oferta de vuelos sin necesidad de presiones políticas.

Pero en todo esto lo que más me llama la atención es la opinión del pueblo, que se queja de tarifas, falta de vuelos, aviones pequeños y de hélice... Pero casi cada vez que me monto en uno no puedo evitar pensar "con los pocos pasajeros que somos van a perder dinero sólo con arrancar los motores". Si realmente la gente al final casi no vuela, ¿por qué no dejar que se entiendan libremente clientes y proveedores, que seguro llegan a un entendimiento beneficioso para ambos?