Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

2 de Mayo 2004

Más sobre la privatización de las calles

Me plantean una pregunta muy interesante en otro post:

Y en una calle como en la que vivo, en el centro de Barcelona, ¿tendríamos que pagar los vecinos por el mantenimiento cuando es utilizada cada día por decenas de miles de coches de todas partes? ¿se estabelcería algún tipo de peaje o como se podría solucionar?

Y creo que se merece todo un post como respuesta, no simplemente en los comentarios, que muchos ya ni damos abasto para leerlos todos (aunque deberiamos).

Los principios que deben regir son los de quién se beneficia de un bien, y que quien estropea algo, que lo pague. Cuando hablamos del centro de las grandes ciudades, muchas veces se solapan ambos casos. A mí me interesa tener una calle en condiciones para llegar a mi casa, y puedo estar dispuesto a pagar por ello (de hecho, lo hacemos via impuestos).

Si además hay miles de conductores que pasan cada día para llegar a su trabajo o hacer sus compras, tengo dos opciones (suponiendo, claro, que la calle sea privada, propiedad "del barrio", para entendernos): o la cierro y no pasa nadie que no sea residente o invitado, o les cobro por las molestias mediante un peaje. Esto ya es una realidad en Londres (dos artículos aquí y aquí).

La idea no la pusieron en marcha para financiar el mantenimiento, sino para descongestionar la ciudad, pero es un ejemplo de que un peaje urbano sí es factible.

Puedo especular con el caso concreto de donde vivo en Palma, junto a la calle Aragón, uno de los principales accesos a la ciudad. Con poner dos sensores de telepago se cubriría todo el tráfico que entra en esta calle (desde la Via de Cintura y la carretera vieja de Inca). ¿Quién debería recoger el beneficio y responsabilizarse de que efectivamente se hace un mantenimiento?

Al igual que los gastos de una comunidad de vecinos se pagan según el coeficiente de propiedad, la misma idea puede aplicarse para la calle, sólo que la "comunidad" no es sólo una finca, sino varias, muchas, incluso. Cada persona física puede ser propietaria de una "acción", asignada a un vehículo que disfrutará de la gratuidad de transitar por esa calle o barrio. Si en una casa hay más vehículos, pueden elegir comprar más acciones o pagar como un "consumidor externo". Como en toda empresa, los propietarios corren con los gastos de la misma, y también reciben dividendos cuando hay beneficios.

Supongamos un barrio residencial: el coste del mantenimiento se repartiría entre los propietarios según el número de vehículos, y punto. Sería algo similar a las contribuciones especiales que ya se pagan cuando se abren nuevas calles, pero con la ventaja de menores costes por establecerse una competencia entre empresas que quieran construir la calle o mantenerla. Volviendo a mi caso concreto, esto se podría aplicar a las callejuelas adyacentes a la avenida.

¿Qué pasa si por ejemplo un negocio tiene varios empleados o clientes que acceden a esas calles? Lo mismo que en una comunidad de vecinos: se le aplica otro coeficiente, y punto. ¿Que no quiere pagar o no está de acuerdo con la cuota asignada? Peaje, que hemos visto que es posible. El empresario ya se pondrá de acuerdo con sus empleados y clientes sobre si corre o no con los gastos de haber llegado hasta su negocio en coche.

Ampliando el caso a los que simplemente están de paso, la "sociedad gestora vecinal" de esas calles cobraría un peaje a los que transitan por ella. Usaría lo recaudado para hacer el mantenimiento, y el beneficio que quedase se repartiría en forma de dividendo. Y cuando hablo de mantenimiento no me refiero sólo al pavimento: entran en este lote los semáforos, pintura de viales, drenaje de aguas, etc.

Así se lograrían varias cosas. De entrada, se elimina el monopolio (sea por empresa pública o por concesión) en el mantenimiento de las calles. La competencia lleva a la eficiencia y a menores costes. Pagaríamos menos que con contribuciones especiales e impuestos de circulación.

Se ganaría en libertad de elección. En mi caso, me interesaría ser "accionista" de las calles de mi barrio: las uso, y me sale más barato pagar por cierto mantenimiento que pagar por cada vez que entrase en ellas. Pero por ejemplo ese ancianito que nunca ha tenido coche no tendría que soportar vía impuestos el mantenimiento de una infraestructura que ni ha usado ni usará. Cuando sus hijos vayan a visitarlo sí pagarán ese peaje, o se lo pensarán y vendrán dando un paseo o cogerán un autobús.

Sería una posible fuente de ingresos. Si por mi calle pasan 10.000 coches al día, subiendo un poco el peaje puede que incluso el barrio saque beneficios. ¿Cuál sería el límite? Lo que esté dispuesto a pagar el conductor. Porque como me pase mucho con el peaje empezarán a pensar que es mejor entrar en Palma por la calle Manacor o por Eusebio Estada, y adiós beneficios. O mejor aún: si la mayoría del barrio simplemente dice "estamos cansados de tráfico y por aquí no pasa ni dios", pues ya está, se cierra la calle a los no residentes, y punto (de nuevo, controlando el acceso con un sencillo sistema de cámaras y barreras como hay en casi cualquier parking hoy en día). ¿Se cerraría el acceso a la ciudad? No. Hay una demanda, y hay varias calles en competencia: si se está dispuesto a pagar un precio pactado libremente, seguro que por algún sitio pasan los coches. Y si no, los comerciantes y empresas del centro ya se encargarán de crear una forma de que sus trabajadores y clientes lleguen hasta los negocios y centros de trabajo: o pondrán autobuses, o financiarán un tranvía poco molesto para los vecinos que accederían a vender (o alquilar) las calles por las que pasase ese tranvía.

La ciudad privada no es ninguna tontería. Sólo es cuestión de darle un par de vueltas a dos ideas muy elementales: propiedad privada y libertad de acción. De ahí termina saliendo todo.

Como curiosidad adicional, en el foro de Juventudes Liberales hace un tiempo escribí un post sobre infraestructuras públicas en general, y carreteras en particular. Por cierto, no hubo ningún comentario adicional. O la gente pasa del tema, o quedó todo el mundo convencido (cosa que por otra parte me sorprendería).