La justicia en España
Pedro Pacheco la definió muy bien hace ya largos años: "la justicia en este pais es un cashondeo". Efectivamente, con sentencias como esta:
Apelación retira la segunda amarilla a Luis Figo
[...]
El pasado martes, tras analizar la jugada varias veces en vídeo, el Comité de Competición tomó la decisión de imponer un partido de suspensión al centrocampista blanco. Sin embargo, Apelación ha reconsiderado esta decisión y ha retirado la segunda tarjeta. El '10' blanco se tiró en plancha, lo que el árbitro estimó como jugada peligrosa y le mostró la segunda cartulina. Sin embargo, las imágenes muestran cómo no hay contacto con Puyol.
Sin embargo, el reglamento establece que:
[Regla 12] Un jugador será expulsado y recibirá la tarjeta roja si comete una de las siguientes siete faltas:
1. ser culpable de juego brusco grave
En las Instrucciones adicionales para árbitros, árbitros asistentes y cuarto árbitro, se especifica que:
Todo jugador que intente despojar a un adversario del balón por delante, el costado o por detrás, cargando con fuerza excesiva y poniendo en peligro la integridad física del adversario, será culpable de juego brusco grave.
Es decir, la acción de Figo no merecía la tarjeta amarilla, sino la roja directa.
Esta ¿chorrada? al fin y al cabo no es más que un ejemplo de que no todos somos iguales ante la ley. Lo que no es una chorrada es cuando comportamientos de este tipo se salen del deporte e invaden la justicia ordinaria:
La Fiscalía recurre el segundo grado concedido a Miguel Ricart por ser agresivo y antisocial
O este otro hecho:
Un juez concede el segundo grado al asesino y violador de una niña con la oposición de la prisión
Por cierto, ambos de la misma jueza de vigilancia penitenciaria. Casos así hacen que sea un chiste discutir si Figo debería jugar o no ante el Deportivo. Pero por lo visto, para ser juez no hace falta tener sentido común.
Lo grave de todo es que los jueces son los garantes últimos del estado de derecho. Si el parlamento dicta leyes absurdas, en las próximas elecciones ya se elegirá a otros para que las rectifiquen. Con las decisiones ejecutivas del gobierno, lo mismo. Y en ambos casos, con un estado basado en la limitación del poder del gobierno, leyes o decretos absurdos tendrán una repercusión limitada, proporcional a la ausencia de poder del parlamento o el ejecutivo.
Sin embargo, los responsables últimos de que el sistema no se venga abajo son los jueces, que son quienes castigan el incumplimiento de las leyes, sean estas dictadas por un poder del estado o consensuadas por un grupo de ciudadanos. No castigar adecuadamente el incumplimiento de la ley sí conduce a la ley del más fuerte. Es la anarquía de facto.
Y lo peor es que los ciudadanos elegimos al parlamento, e indirectamente al gobierno. A los jueces, no. Si la justicia emana del pueblo (artículo 117.1 de la constitución), ¿por qué los jueces pueden actuar a nuestras espaldas casi sin control?












Comentarios
Escrito por seneca en: Abril 30, 2004 12:35 AM
JAHD , no te metas con el madrid bandido.
Escrito por jahd en: Abril 30, 2004 12:52 AM
Si te sirve de consuelo, el Barça me da más rabia: no ha habido huevos de cerrarles el campo por los incidentes de la pasada temporada. De todas formas, lo que me preocupa de verdad es el Mallorca. Ays, qué nervios...
Escrito por seneca en: Mayo 1, 2004 2:27 AM
JAHD , no te quejes que las palmas vuelve este año a segunda b y ese sí que es un pozo negro , del que se sabe cuando se entra pero no cuando se sale.
Escrito por Javier Muñoz en: Mayo 6, 2004 11:24 AM
Efectivamente, la justicia emana del pueblo, pero ese mismo artículo 117.1 de la Constitución dice que se administra "por Jueces y Magistrados integrantes del poder judicial, independientes, inamovibles, responsables y sometidos únicamente al imperio de la ley". Independientes, subrayo.
Si los jueces tuvieran que responder de sus sentencias ante el congreso de los diputados, una asamblea de electores, o el ayuntamiento del pueblo, entonces sí que tendríamos la anarquía de facto de la que advierte JAHD. Además, si los jueces (o árbitros deportivos) se equivocan, tenemos un sistema de recursos y apelaciones ante otros tribunales nacionales e internacionales de los más garantistas del mundo. La solución al caos de la justicia no es la convocatoria a elecciones para jueces (!), sino más presupuesto, más organización y menos intervencionismo político.
Escrito por jahd en: Mayo 7, 2004 9:11 AM
El sistema judicial tiene graves problemas. El más grave, en los máximos niveles de la judicatura (TS, TC y CGPJ) es el de la politización: las aberrantes cuotas por partidos.
La carencia de medios es el problema más inmediato que sufre el ciudadano, porque repercute en la velocidad del sistema, y si las sentencias tardan años en dictarse y ejecutarse, ya no sirven para reparar ningún daño ni para castigar efectivamente a los delincuentes (a saber cuantos delitos más han cometido antes de ir a la cárcel).
Pero el problema general más grave que veo es el de quién juzga a los jueces. Tan importante como que el sistema sea rápido es que sea justo, y la ley es tan ambigua que un juez puede interpretarla en un sentido, y otro, en otro contrario, como demuestran efectivamente los recursos y apelaciones. Y esas interpretaciones muchas veces quedan sujetas sólo a criterios éticos y morales de cada juez. ¿Tiene derecho un juez a actuar sobre toda una sociedad en base a su ética y moral personales? No lo creo, por lo mismo que no lo debe hacer un parlamento ni un gobierno.
Un parlamento elegido democráticamente dictará leyes según el sentido mayoritario de los ciudadanos que lo han elegido. Un gobierno, como gestor, deberá actuar para gestionar adecuadamente los recursos con los que cuenta, y la ciudadanía elegirá a los que cree mejores gestores, y si se equivocan, los echa en las próximas elecciones.
Y con los jueces debería ser igual. Un juez puede ser partidario de condenas más leves porque cree en la reinserción y la "pedagogía" de la condena. Y otro puede ser partidario de alejar al criminal el mayor tiempo posible del resto de la sociedad. ¿Quién tiene que elegir cuál de los dos modelos es el correcto? Yo entiendo que debería ser el principal perjudicado o beneficiario de la medida: el conjunto de los ciudadanos. Si toman la decisión correcta mediante la elección de un determinado juez, se benefician todos. Y si toman la errónea, son ellos mismos los perjudicados, no como ahora, que una decisión individual, y muchas veces irresponsable, perjudica a la mayoría.
Como "calle de enmedio" se podría optar por un sistema de "vetos". En el momento de plantearse un caso, se presentan al azar tres jueces: la acusación veta a uno, la defensa al otro, y el que no tiene el rechazo de nadie posiblemente sea el más "justo". Prefiero este sistema al del jurado, ya que personas que habitualmente no se mueven en círculos judiciales pueden verse más fácilmente influidas por el teatro de abogados y fiscales (estos sí que ineludiblemente deberían ser elegidos por los ciudadanos, ya que para eso ejercen la acusación pública).
En resumen, siendo partidario primero de la elección de los jueces en el primer nivel (los ascensos en la jerarquía deberían ya ser cosa de ellos), un sistema de jueces elegidos por consenso entre las partes tampoco me parecería mal.