Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

28 de Abril 2004

La guerra nuestra de cada día

Guerras aparte, las carreteras de Baleares se han convertido en lo que va de año en un nuevo campo de batalla. Mejor dicho, se ha revitalizado una vieja batalla: autopistas sí o no, desdoblamientos o vete a saber qué mandanga. La cuestión, señores políticos, es que sigue muriendo gente:

Los dos de ayer elevan a seis el número de muertos en las carreteras de Mallorca en 5 días

Dos treintañeros fallecieron ayer por la tarde en un accidente en la ‘carretera de la muerte’ Palma-Manacor a su paso por Montuïri - El coche se ha cobrado 61 vidas en la Isla desde el uno de enero

Para los no familiarizados con la geografía mallorquina, he aquí un sencillo mapa para orientarse.

La "carretera de la muerte" en Mallorca es la Palma-Manacor, que une la capital con la principal población de la part forana. Otro eje importante es Palma-Inca-Puerto de Alcudia, que cruza la isla por el centro. Y hacia el poniente, Palma-Santa Ponsa-Andratx (más o menos por donde el chalet de la Schiffer). Por razones de trabajo me conozco de sobra las tres.

Hace años que estas tres rutas deberían ser autopistas, es decir, calzadas dobles, separadas mediante una mediana de seguridad, con arcén, y sin accesos a nivel con fincas colindantes. Por el volumen de tráfico que soportan, y vista además la elevada siniestralidad, siguiendo recomendaciones europeas deberían haberse hecho hace tiempo estas infraestructuras.

Cuando el PP ganó las elecciones en 1996 y se firmó el Plan de Carreteras con el entonces también gobierno balear del PP, parecía que por fin iban a acometerse estas obras. Se presupuestaron 56.000 millones de pesetas con cargo al ministerio de fomento. Pero la torpeza típica del PP les hizo pensar que no perderían el poder en la vida, como sucedió en 1999, antes de haberse ejecutado las transferencias. Y la incompetencia del PP dejó sitio a la irresponsabilidad del pacto de izquierdas. Los millones quedaron congelados en planes de desdoblamiento y leches similares.

¿Qué es un desdoblamiento? Coger la misma carretera, añadirle una calzada al lado, posiblemente varias (o muchas) rotondas (sin duda para hacer el trayecto más ameno), y a rodar. Y esta parece la opción que va tomando cuerpo.

Durante los cuatro años del pacto no se hizo nada (o poco, pero encima, mal). Vuelve el PP en el 2003, y parece que esta vez sí se han dado prisa en recoger el dinero antes de la debacle del 14 de marzo. Problema: no haber tenido la mayoría absoluta en el consell insular de Mallorca. ¿Por qué? Porque es quien tiene las competencias en carreteras. Así, el PP seguía necesitando a Mª Antonia Munar y su Unió Mallorquina para gobernar tranquilos en Mallorca, a pesar de tener la mayoría absoluta en la comunidad. Así, aunque el PP en su programa traía la propuesta de autopistas, la Munar se destapó con otra opción: limitarse a desdoblar la carretera de Manacor, y hacer una autovía entre Inca y Manacor, enlazando desde la actual autopista Palma-Inca. ¿Complicado? Mirarse otra vez el mapa...

Y así, de chapuza en chapuza: desdoblar la de Manacor sólo es retrasar el problema, y si se hace esa autopista nos ahorramos la autovía Inca-Manacor, que además ha tenido una gran contestación social (aunque totalmente politizada, eso sí).

Por lo que respecta al eje Palma-Inca-Puerto de Alcudia, decir que hace años que está previsto, sólo que los sucesivos retrasos hicieron que el coste aumentase y el dinero diese sólo para llegar a Inca. Hay que decir que el puerto de Alcudia se ha convertido en una gran alternativa al de Palma para el transporte de mercancias para el centro y norte de Mallorca, pero requiere que tenga buena conexión con los destinatarios finales de esas mercancias. De momento sólo hay una vergonzosa carretera de calzada estrecha, sin arcén en casi todo su recorrido (literalmente: o terraplén o pared de piedra; el arcén se limita a la línea contínua y 10 ó 15 cm más de asfalto). El actual gobierno ha planteado una autopista hasta Sa Pobla, y de allí hasta el puerto de Alcudia, desdoblar la carretera. Bueno, vale. Aceptamos barco. Pero nuestro lobbie ecologista local se opone también a esto:

El Gob presenta un recurso de alzada contra la autopista entre Inca y Sa Pobla

Es más, representantes de una plataforma anti-autovía llegaron a decir a la consellera Cabrer que si de ellos dependiese desmontarían la actual autopista Palma-Inca. A lo mejor fue por cosas así que perdieron las elecciones del 2003...

Como siempre, los ecolos apelan al interés paisajístico, a la pérdida de suelo rural (que aquí nos recompensa con contaminación de acuíferos por nitratos), a lo limitado del territorio (tomar 850.000 metros cuadrados sobre 3.667 Km cuadrados=3.667.000.000 metros cuadrados=0.02% del territorio se ve que es inaceptable), etc.

¿Por qué serían buenas las autopistas?

Incentivan la economía. Los pueblos de los que se ha sacado el tráfico de las carreteras generales han mejorado su comercio (la gente puede transitarlos de forma tranquila) y han florecido pequeños polígonos industriales en las afueras.

Disminuyen la contaminación. Un vehículo consume mucho más de atasco en atasco, o parando y arrancando rotonda tras rotonda, que lanzado a 120 Km/h en un trayecto de poco menos de media hora.

Mejoraría la salud del ciudadano. Conducir es una actividad muy estresante. Y es cuatro veces más estresante estar medio atascado durante una hora en una carretera peligrosa que conducir 20 minutos en una autopista casi en línea recta. Además, para alguien de Alcudia o Manacor que trabaje en Palma supone poder dormir media horita más cada mañana. O llegar por la tarde media hora antes a casa y poder ver a tus hijos antes de que se vayan a dormir.

Disminuye el gasto de las empresas. ¿Alguien ha calculado las horas de trabajo que se pierden sobre la carretera?

Fomentaría el cicloturismo. Muchos de los muertos en las carreteras son ciclistas. Mallorca es un buen destino para equipos ciclistas ingleses y alemanes: carreteras secundarias razonablemente buenas, buen clima, buenos enlaces con sus paises. Pero deben compartir sus entrenamientos con la gente de aquí que tenemos prisa porque estamos trabajando. Con las autopistas se separaría el tráfico de "larga distancia" del turístico, o de, por ejemplo, el tractor que tiene que ir de una finca a otra 2 Km más allá.

Pero sobre todo, salvaría vidas. No hay más que ver que la mayoría de accidentes son colisiones frontales, en intersecciones o en los accesos a fincas colindantes. Es cierto que la responsabilidad última casi siempre es del conductor. Pero pasa lo mismo con los delincuentes, y no por ello dejamos de tener policía, jueces y cárceles. Si no podemos hacer que todo el mundo conduzca con responsabilidad, al menos reduzcamos el riesgo para los que sí lo hacen.

Por último, me gustaría hacer una observación sobre la financiación de estos proyectos. ¿Es necesario que sean públicos? Los beneficios para el comercio y la industria de la isla deberían ser suficientes como para que los empresarios se planteasen financiar ellos estas infraestructuras, ya que son los primeros beneficiados. El peaje tampoco es una mala opción: si me montan un sistema de telepago que no me haga perder tiempo, prefiero pagar 1€ por trayecto y ahorrarme nervios, gasolina y poner mi vida en peligro (y para los que no usan habitualmente la carretera, parar dos minutos en el peaje no es un drama).

El problema, como en tantas cosas, es que nos hemos acostumbrado a tranferir a los gobiernos la responsabilidad en forma de impuestos. Si ya pagamos impuestos, queremos cosas a cambio. Si no pagásemos (tantos) impuestos, seguro que nos buscaríamos la vida para vivir mejor.