Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

26 de Abril 2004

Compadreos europeos

Hace unos días nos levantábamos con el "drama" del resultado de las negociaciones para la reforma de la Organización Común de Mercado:

Golpe de la UE para España en sus intereses en el algodón y el aceite

Hoy, parece que el "drama" es algo menor:

La UE acepta las demandas de España sobre las reformas del aceite de oliva y el algodón

después de que se plantease la posibilidad del recurso ante los tribunales europeos:

El Gobierno recurrirá ante el Tribunal de Luxemburgo la reforma del algodón

Todo este asunto merece varias reflexiones.

La primera: ¿qué es eso de una "organización de mercado". Un mercado es un "sitio" (en el caso ideal, todo el planeta), en el que unas personas compran a otras unos bienes o servicios, y se ponen de acuerdo en el precio. Cualquier "organización" sobre eso invariablemente va de coaccionar la demanda, la oferta, o las dos. En el caso europeo, la coacción sobre la demanda es doble: mediante impuestos (que raramente pagamos de buen grado) se subvenciona a una ínfima parte de la población europea (he estado tentado de escribir "trabajadores", pero los hay que sólo son profesionales de la subvención). Y por la otra, las barreras proteccionistas contra la agricultura del tercer mundo no nos permite el acceso a productos más baratos.

Segunda reflexión: las subvenciones sólo obedecen a compadreos políticos. Ya no hay criterios objetivos para repartir el pastel, ya que estos se cambian en cada negociación, y unas veces sale beneficiada cierta región, y a veces, otra. Muchas veces los fondos son la moneda de cambio para otras decisiones políticas (sean sobre política exterior, reparto de votos o lo que sea).

Tercera reflexión: esta "ronda final" se ha dado cuando en España el gobierno acaba de tomar posesión. Se podría discutir sobre si són más importantes los meses previos o los últimos tres días de discusiones políticas (yo me inclino por lo segundo: lo que los técnicos pueden discutir durante meses los políticos lo tergiversan o revientan en días, por no decir horas). Así, creo que se ha pagado cara la novatada política del nuevo gobierno.

Cuarta reflexión: el propio sistema de subvención es aberrante. No es lo mismo subvencionar una producción deficitaria (que comentaré luego), que simplemente el pedazo de terreno que contiene el cultivo en cuestión, aunque la producción se pudra en el suelo. Este último caso es más sangrante aún, porque pagamos por nada.

Quinta reflexión: la mano de obra del campo es un ejemplo de la corrupción a la que lleva cualquier sistema de regulaciones y subvenciones. Engendros como el PER han hecho que a la gente le salga más rentable trabajar dos meses y luego vivir de la subvención, que no ir a trabajar. La mano de obra inmigrante, que sí trabajaría, no puede hacerlo por dos razones: o porque no tiene papeles (y el empresario no se arriesga a una multa de 6000 €), o porque se tiene que pagar a la mafia de turno para que lleve a los trabajadores (es decir, una gran parte del "sueldo" que paga el empresario se lo queda la mafia de la inmigración en concepto de la deuda del trabajador porque lo hayan traido en una patera y haya tenido la suerte de no ahogarse por el camino).