Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

15 de Abril 2004

Derecho a enfermar

La ofensiva europea anti-tabaco toma nuevos brios. Ahora le toca a Noruega, aunque con "peros", como informa El Mundo:

La prohibición de fumar en el trabajo viola los derechos humanos, según dictamina la administración noruega
[...]
la prefectura de Troenderlag Norte estimó que la municipalidad de Levanger (centro-oeste) había violado el principio del derecho a la vida privada inscrito en la Convención Europea de Derechos Humanos.
[...]
Este episodio, que tuvo una gran repercusión en los medios de comunicación de Noruega, se produce cuando el reino escandinavo se dispone a imponer a partir del 1 de junio la prohibición total de fumar en lugares públicos, incluyendo bares, restaurantes y discotecas...

Ante todo, decir que soy un acérrimo combatiente anti-tabaco. En el local de la asociación mantengo todo lo que puedo la prohibición de fumar (que salgan al patio), y en el trabajo también procuro mantenerme lejos de los fumadores, a los que doy el coñazo lo máximo posible para que lo dejen (menos a los que tengo menos aprecio, a ver si revientan; qué malo que soy). Pero es que este decreto municipal noruego se pasaba tres pueblos al incluir la prohibición incluso en los desplazamientos al trabajo en el vehículo privado.

Respecto a la futura ley, a imagen de la irlandesa, se trata de lugares públicos a bares restaurantes, discotecas... ¿Es que el estado o el ayuntamiento es el dueño de esos locales? Si yo quiero tener un local de fumetas al que sólo acudan fumetas, o gente a la que no le importe estar con fumetas, ¿qué me tiene que prohibir el estado? Yo he dejado de ir a ciertos sitios que parecen un fumadero de opio, y si voy con gente que fuma, procuro situarme a barlovento. Y por descontado que en mi casa y mi coche no fuma ni dios, pero por eso son mios, y eso es lo que no entienden los políticos.

Desde el punto de vista de la salud está claro que el tabaco crea un problema al sistema sanitario, y este puede atajarse desde tres vias. La puramente represiva, que es la que ha adoptado Europa y algunos estados de EEUU (en California hace un par de años que está prohibido fumar en bares ante la elevada incidencia de cáncer de pulmón entre los camareros; por supuesto Europa criticó tremendamente esa medida, al igual que la prohibición de fumar en edificios oficiales), que sabemos que no disminuye el consumo. La de "si no dejas de fumar no perderemos tiempo ni dinero contigo", adoptada también hace años en el Reino Unido, y que ponía a la cola en las listas de espera a los pacientes que no se comprometiesen a adoptar unos hábitos de vida saludables. Y la de "allá tú si enfermas, pero no se lo cargues a los demás". Es decir, que cada cual elija fumar (o tomar otras drogas), que con toda la información disponible es una elección libre, pero que luego sea el único responsable de su consumo, ya sea en forma de tratamientos médicos o de deshabituación, me da igual.

Los hay que alegarán que así sólo ricos podrán drogarse (incluyendo fumar) tranquilamente, porque luego son los que tienen el dinero para pagarse los tratamientos. Y es cierto. Pero la cuestión es que yo tampoco soy rico y del dinero que pago a la sanidad pública un buen trozo va destinado a tratar a gente que ha elegido voluntariamente machacarse.

También dirán que con el tabaco ya pagan muchos impuestos al estado (un 72%, según noticia de Libertad Digital) y que eso debería compensar por los perjuicios causados. Tal vez. ¿Pero no preferirían guardarse ese dinero para un seguro privado? Ejemplo: un fumador de paquete diario de Winston (2'65€ al día) podría destinar esos 696'42€ anuales (2'65*365*0'72) a pagarse un seguro que le supondría 58€ al mes. Joer, es que te pagas un seguro cojonudo con ese dinero. Y dejas de chupar del sistema pagado (a regañadientes) por todos.