Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

15 de Abril 2004

La comida rápida del Imperio

El compañero David Millán se me ha adelantado comentando esta noticia:

Los Verdes proponen a la UE que prohíba los anuncios de 'comida basura' en la televisión

El Partido Verde Europeo ha instado a la Unión Europea a prohibir los anuncios de los restaurantes de 'comida basura' a fin de reducir el riesgo de obesidad entre los jóvenes. De cara a las elecciones europeas, la formación propuso en Dublín reformar la directiva comunitaria 'Televisión sin Fronteras' y regular la venta de alimentos modificados genéticamente.

Como liberal, creo en la libertad a la hora de elegir, y que la libertad debe estar fundamentada en la información. Y los verdes se erigen como el único poseedor de la información "veraz e independiente". Como los demás somos memos, ellos tienen que salvar nuestro cuerpo y nuestra mente decidiendo lo que tenemos que comer y lo que tenemos que ver por la tele, no vaya a ser, pobres bobos, que seamos vilmente engañados.

Como liberal, creo que el único límite de la publicidad debe de ser el que no engañe. Me puedo sentir engañado si me anuncian un coche con aire acondicionado, y que luego no lo lleve. Me puedo sentir engañado si me dicen que cierta gasolina mejora el rendimiento del motor de mi coche, y resulte que consume más. O me puedo sentir engañado si me dicen que un cuarto de libra con queso tiene 420 calorías, y no sea verdad.

Pero si me muestran el coche circulando a través de verdes llanuras y por sinuosas carreteras de montaña, o un caballo negro al galope con el Fortuna Imperatrix Mundi de fondo, o gente feliz y contenta comiendo una hamburguesa, no me están dando ninguna información objetiva que sea susceptible de juzgarse verdadera o falsa. Va a los sentimientos de la gente, y cada uno tenemos los nuestros, y no tienen que ser necesariamente los de "los verdes".

Por otro lado, como consumidor relativamente habitual de comida rápida (McDonald's, Burger King, kebabs, pizzas Casa Tarradellas, y varios restaurantes locales más de lo mismo) debo decir que: peso unos 8 Kg menos de lo que debería por mi estatura; el colesterol y los triglicéridos los tengo al mínimo (hace un año, incluso por debajo del mínimo); y no siento un deseo irrefrenable de consumir ese tipo de comida (que a veces no consumo durante largas temporadas, según la racha). ¿Que a qué viene esto del deseo "irrefrenable"? Pues a este estudio:

La comida rápida puede ser tan adictiva como las drogas

Tremendo. Es lo que nos faltaba. Aunque a mí me gusta particularmente cómo publicó la noticia la web de la Cadena Ser:

Las hamburguesas son tan adictivas como la heroína

Poco tremendistas (para variar).

Por si acaso estas cosas cuelan, las cadenas de comida rápida ya tratan de evitar terminar como las tabaqueras, pagando indemnizaciones por el vicio de los clientes. Lean esta noticia:

Las cadenas de comida rápida buscan protección contra las demandas de los obesos, amparados en la "ley chessburger".

Las cadenas de comida rápida y las empresas de alimentos de Estados Unidos obtuvieron una primera victoria en el Congreso, con la aprobación en la Cámara de Representantes del proyecto de la llamada "ley cheesburger", que busca evitar las demandas judiciales emprendidas por obesos.

Claro: las cadenas de comida rápida son otro de los grandes lobbies americanos (junto con el lobby del petróleo, el de la industria armamentística, los fabricantes de automóviles, las corporaciones médicas, Hollywood, los judios, el Ku Klux Klan, y alguno que seguro se me olvida). O al menos eso es lo que piensan algunos comentaristas de una opinión sobre el libro Fast Food, El lado oscuro de la comida rápida:

vacas locas? no no! son vacas de irak enviadas con antrax para sembrar el terror por los democraticos USA!

Hace tiempo que quiero comprar este libro. Me has convencido definitivamente. Has leido el libro de Michael Moore?, a mi me lo han regalado hoy y esta noche le meto mano.

Vale, si este libro ha conseguido un nuevo miembro para la causa, merece la pena. Yo me lo apunto para leerlo. Gracias ;o)

Muy interesante. De todas formas discrepo en lo de la calidad de las carnes, por lo menos aquí en España McDonald´s elige las mejores canales en los mataderos, tanto vacunos como de aves, pagando un poco más por ellas; lo mismo hace el corte inglés... en cambio, por ejemplo, Comsumer o Día se quedan con las peores. Saludos.
(menos mal, uno con personalidad)

Efectivamente desde que leí este libro yo tambien busco lecturas igual de apasionantes, pero no es facil encontrarlas. Aqui abajo [arriba] nombran "Estupidos Hombres Blancos" de Moore, el cual ya lo tengo en la mesita. Yo recomiendo "Gracias a la vida" de Jane Goodall, del cual opinaré proximamente. Había que hacer un categoría de lecturas responsables. Las condiciones de la fast food en USA meten miedo, pero como dice mi vecino de abajo [arriba], yo creo que España no es igual. Por lo menos la gente que ha trabajado en Mc no ha visto lo mismo, y respecto a contratos a un conocido que lleva un par de meses en Mc le han hecho ya contrato indefinido.

Joer...
(la más currada)

Cosas así llevan a pensar que la obsesión contra la comida rápida de "los verdes" lo es por su función de propaganda antiamericana. En esta línea, no perderse este delirante artículo de rebelion.org (tranquilos que no es masoquismo, es sólo ganas de echarse unas risas):

La aberración de un mundo dividido entre obesos y desnutridos

Comemos demasiado, lo que significa que consumimos demasiado, compramos demasiadas cosas inútiles, perjudiciales, en exceso o/y de mala calidad, la comida rápida o las chucherías, pero también el exceso de carne, o los coches y los teléfonos móviles, no sólo están destruyendo el planeta, sino que nos están destruyendo a nosotros mismos, aunque haya muchos que no se dan ni cuenta de su propia degradación y desintegración...
[...]
Mientras el ejemplo a seguir sea el de las mayores necedades de los Estados Unidos de norteamérica, Europa y el mundo entero continuarán en una dinámica suicida. A quien le gustan de los Estados Unidos la música comercial, las hamburguesas, la forma de vestirse y de vivir, la complacencia en la ignorancia engordante y la obsesión por el individualismo, el capitalismo y las armas de fuego, lo que le gusta es deteriorarse como ser humano progresivamente; de modo que creyendo acumular riqueza, sabiduría y salud, lo que acumula es miseria, ignorancia y enfermedad.

¿Veis a lo que lleva el consumismo desaforado? Aunque este artículo parece una oda a las consecuencias de la falta de fósforo... y de oxígeno en el cerebro.

Sin embargo, parece que no todo el mundo comparte estas ideas sobre la comida rápida. Al menos, no los autores de este artículo:

COMIDA RÁPIDA, ¿SANA Y NUTRITIVA?

La comida rápida –pizzas y hamburguesas -, tan criticada en la última década, no tiene por qué ser sinónimo del mal comer. Muy al contrario, dependiendo de cómo se prepare, puede tener un alto contenido nutricional. Apta para todas las edades, incluso para las dietas de adelgazamiento.

Bueno, a lo mejor lo dicen porque esta página de Mundogar la patrocina Iberdrola, que ya sabemos que es uno de los miembros del lobbie de la energía. Pero mira por donde que la legalidad internacional, en su vertiente alimenticia viene a decirnos lo mismo:

Comida rápida, económica y también sana

FAO ayuda a mejorar la calidad de la comida de los puestos callejeros

¿Tienes hambre? ¿Te comerías algo rápido? En cualquier gran ciudad del mundo, ya sea Nueva York, Bangkok o Dakar, este problema tiene fácil solución. Basta con bajar a la calle. La comida de los puestos callejeros ocupa una gran parte de nuestra dieta diaria, sobre todo en algunos países en desarrollo, debido al ritmo de vida en las ciudades y a la migración del campo a la ciudad.

Tios (y tias, que alguna habrá), la libertad se defiende también a golpe McMenú. Que no nos lo quiten.

(Daniel: ¿os explicais ya "la última"? ;-) )