Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

9 de Abril 2004

Sobre la insurgencia en Iraq (actualizado)

En estos días se ha vuelto a hablar de una "vietnamización" o "libanización" de la situación en Iraq. Thomas Friedman en un artículo en el New York Times (no todo va a ser el Post), apunta muy bien el origen del conflicto y cómo debería afrontarse:

the Iraqi "insurgents" opposing the U.S. today cannot plausibly claim to be the authentic expressions of Iraqi nationalism [...] The forces killing Americans and Iraqi police are primarily Sunni Muslims who want to restore the rule and privileges of their minority community and Baath Party, or foreign and local Islamists who are trying to undermine any prospect of modernism, pluralism and secularism in Iraq.

Virtually every poll taken since the fall of Saddam indicates that neither of these groups [...] represents the vast majority of Iraqis, who want to elect their own government, free of intimidation.
[...]
We cannot want a decent Iraq more than the Iraqi silent majority. [...] If we try to fight this war ourselves, we will kill too many innocent Iraqis, blow up too many mosques and eventually turn the whole population against us — even if they know in their hearts that what we're trying to build is better than what the insurgents want.

Me gusta en particular el final del artículo:

I know the right thing to do now is to stay the course, defeat the bad guys, disarm the militias and try to build a political framework that will hold the now wavering Shiite majority on our side — because if we lose them, the game is over. But this will take time and sacrifice, and the only way to generate enough of that is by enlisting the U.N., NATO and all of our allies to make the development of a decent state in Iraq a global priority.

Without more allies, without more global legitimacy — and without an Iraqi center ready to stand up against their Khmer Rouge now posing as their Viet Cong — we cannot win in Iraq.

A pesar de estar en contra de los argumentos de la guerra, Friedman ve claro que no hay que salir corriendo del pais, y que hay que tratar de implicar al mayor número posible de aliados, incluyendo a la ONU (bueno, tal vez peca de optimismo) y a la OTAN.

Hoy mismo he escuchado otra vez argumentos del tipo "hay que dejarlos que se maten entre ellos y cerrar las fronteras para que no entre ningún moro en Europa". No, señores, eso sólo retrasará el problema. Los iraquíes no son tios venidos de otro planeta con una mentalidad distinta de la nuestra. Son gente como nosotros, cuya principal preocupación es el día a día. Pensemos sólo una cosa: si realmente todos los iraquíes (unos 33 millones) o todos los musulmanes (1300 millones) fuesen como los fanáticos que ahora están atacando de nuevo a las tropas internacionales, matando a civiles o secuestrando a extranjeros, estariamos ya acabados. Es una simple cuestión numérica. Lo que hay que hacer es darles los medios para defenderse ellos solos de los movimientos integristas y fundamentalistas.

Pero hay que tener clara una cosa: la libertad, la nuestra y la de los iraquíes, no sale gratis. Y gran parte del problema es que nos hemos acostumbrado a tener las cosas con poco esfuerzo. Mientras esos paises no sean libres, estén gobernados por casas reales despóticas o por los ayatollahs, occidente tampoco será libre.

Friedman realiza una comparación muy buena entre los actuales insurgentes (o terroristas: pongo el matiz según si el blanco son combatientes o no combatientes, no en la posible legitimidad de las motivaciones de los ataques o atentados): son como los khemeres rojos de Pol Pot, con la diferencia de que un Irak "khemer" sería mucho más peligroso para todo el mundo de lo que fue Camboya.

La guerra no se ha hecho para ahora salir corriendo. No se perdería sólo la guerra de Irak, sino todo lo que ha significado de encender una luz en el túnel del miedo de las sociedades libres de todo el mundo.

ACTUALIZACION

En Iraq The Model Omar acaba de postear un comunicado del Consejo de Gobierno de Iraq, renovando su compromiso con la democracia y la libertad en Iraq, y solicitando a la población que se respete la ley y se preserve el orden público.