Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

6 de Abril 2004

El mercado del ADSL (rectificado)

En el suplemento de nuevas tecnologías de El Mundo, Ariadna, aparece un artículo sobre una nueva oferta de ADSL, la de Jazztel:

Por los mismos 39 euros de la competencia, esta compañía ofrece ahora conexión de banda ancha con una velocidad de subida de un megabit por segundo y 300 Kbs de bajada; redondeando, cuatro veces mas rápido.

Gracias a Golan y Daniel por hacerme notar el error en la noticia: los 300 Kbps son de subida, y el mega, de bajada, lo cual hace la oferta tremendamente interesante.

Sin embargo, tan importante como el precio es tener una alternativa al bucle local de Telefónica:

Para resolver el dilema del elevado costo de tender el cable telefónico hasta cada casa o subcontratar la conexión a Telefónica, Jazztel ha tomado el camino intermedio. La línea de cada usuario la comparte con Telefónica y, al llegar a sus centralitas, un splitter separa el tráfico de cada uno. A partir de ahí, la red troncal de Jazztel se encarga de que los datos lleguen a Internet. Es lo que han llamado desagregación parcial del bucle local.

El artículo resume muy bien el actual problema: los hilos son de Telefónica, que cobra unas tarifas de interconexión, fijadas por el gobierno, para el resto de operadores. Cuantos más hilos haya que no sean de Telefónica, más competencia habrá. Y quien dice hilos dice wi-fi, microondas o lo que se invente en el futuro.

Donde chirría el artículo (o los entrevistados) es en las medidas a adoptar para bajar precios:

“Por ley, tendría que rebajar en la misma proporción lo que cobra a sus rivales por el uso de su red”. En su opinión, “la CMT debe acabar con la reventa, poner un precio máximo para todos y obligarles a instalar centralitas”.

Como obliguen a alguien a por ley hacer algo dirá "pues por ley te pones tú la centralita y yo me voy a otro negocio". Por ley terminaría quedándose Telefónica, que ya tiene las centralitas, la red y la pasta. No es necesario dar incentivos para que se instalen más empresas: lo que hay que hacer es terminar con las trabas, que suelen poner los ayuntamientos. Ese es el camino.