La fuerza de la razón
Si el 11-S inpiró a la Fallaci La Rabia y el Orgullo, el 11-M la ha movido a La fuerza de la Razón (La Forza della Ragione). En Libertad Digital se hacen eco de su publicación.
Ahora que se acerca la semana santa será un buen momento para aprovechar e investigar el origen de los fundamentalismos: cómo el "amaos los unos a los otros" llevó a la Inquisición y las cazas de brujas (ojo, leerse este artículo, que no es sólo sobre lo que imaginais); qué permitió que de la Edad Media surgiese el Renacimiento y la Ilustración; qué ocurrió para que la cultura que trajo tantos avances en agricultura, medicina, arquitectura, etc. fuese la que derribó las Torres Gemelas o los budas de Bamiyán; y cómo esa cultura podría tener su propio Renacimiento e Ilustración.












Comentarios
Escrito por Ender en: Abril 7, 2004 1:17 AM
Es un viejo argumento el de situar a la cultura islámica en una especie de Edad Media. Decir que aún le quedan 500 años para alcanzar madurez democrática y liberal. Generalmente sirve para justificar algo injustificable en la línea del relativismo cultural. Se me ocurren dos cosas para matizar esas aseveraciones.
La primera tiene que ver con la comparación de los mitos fundacionales de las dos religiones. Estos días podemos revisar el origen, las fuentes, el imaginario primigenio del cristianismo. Es curioso que el único flash-back doctrinal mostrado por Mel Gibson en su Pasión haya sido un fragmento muy concreto del Sermón de la Montaña. Ese de ama a tus enemigos. Creo que es poco discutible que la historia del Cristianismo ha sido una larga perversión de los mensajes originales de sus fundadores, y una progresiva asunción laica de los dichos mensajes.
Leyendo el Coran, la Hadiz y la Vida del Profeta descubrimos que lo primero que hicieron Muhammad y sus seguidores fue dedicarse a la conquista territorial y la evangelización forzosa. En apenas un siglo estaban en las faldas de los Pirineos y bañándose en la orillas del Ganges. Cuatro generaciones bastaron para construir el mayor imperio visto por el hombre, dejando pequeñas las correrías de Alejandro y la Pax Romana. Lo único que les paró fue que los demás aprendieron a defenderse. Nada ha cambiado desde un punto de vista doctrinal desde el siglo VIII. A diferencia del cristianismo, volver a los orígenes supone precisamente volver a la Jihad.
Por otro lado, nosotros, el conjunto de sociedades que llamamos de forma laxa occidente, no hemos hecho otra cosa que luchar entre nosotros. Cismas, herejías, guerras de religión, quema de brujas, Galileos, Luteros, Torquemadas, martires, descubrimientos, guerras papales. Hemos tenido que inventar, reinventar y volver a descubrir al hombre. Democracia, Ciencia, Ilustración, Derechos humanos, Libertad. Y no teníamos a nadie con quien compararnos. No había nadie que tuviera algo mejor que lo nuestro. Al Sur, Alá. Al este los imperios autistas orientales, China e India. En el resto, los demás pueblos se habían quedado justo después de cargarse a los neardentales. Por todos lados pobreza y dictadura del fuerte. Desde Pericles hasta hoy, la civilización humanista occidental se ha hecho a sí misma, a sangre y fuego. Sin chivos expiatorios ni culpables.
El Islam ahora sí tiene en quién fijarse, de quién aprender. Puede evitar repetir los mismos errores. Nosotros ya hemos pasado nuestra Edad Media, nuestro Renacimiento, nuestra Ilustración, nuestro colonialismo y nuestras diversas guerras mundiales. Vosotros no tenéis ya ninguna excusa, no es obligatorio volver a pasar por lo mismo. Aquí estamos para ayudaros a pasar el calvario, y dejar a Alá donde corresponde, junto a Cristo, dentro de la conciencia de cada uno.