Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

2 de Marzo 2004

Comida rápida y tiempo libre

Es un hecho: la comida tradicional se va abandonando, al menos en el día a día. Así lo analiza el Boston Globe:


Dinner now comes in paper bags, in plastic wrap and containers, and in anything else that will get it to your supper table without spills. Who has time to cook? After work or a busyday running around, many consumers don't want to hunt down hard-to-find ingredients, then stand at the stove making dinner.
[...]
Mexican and Middle Eastern specialties are side by side with Chinese soups, grilled vegetables, and all kinds of grain and pasta salads.
[...]
With the ever expanding offerings, the idea is always to make things easier for the consumer. Time has never been a more precious commodity. Nearly 50 percent of Americans' food budget is spent on foods cooked outside of the home, according to the US Department of Agriculture. And, on average, consumers eat out for dinner at least once a week.

Las causas son varias. Por una parte, al incorporarse la mujer de forma masiva al mundo del trabajo (primero en EEUU, luego en Europa, ahora en España) tenemos que quien preparaba la comida casera ya no está en casa. Y a ver cómo le exiges a una persona que se ha currado su jornada de 8 horas que luego se pase dos o tres más entre pucheros.

Por otro lado, las jornadas laborales y el tipo de trabajo han cambiado mucho. Se ha pasado de trabajos básicamente físicos que lógicamente requerían un gran aporte de alimento a trabajos en oficinas, tiendas, etc., que aunque cansen en otros aspectos, no necesitan que te alimentes tanto. Hay que añadir que España es casi el único pais de Europa donde algunos aún nos podemos tomar dos horas para comer. En el Reino Unido o en Holanda se come en media hora, y muchas veces en el mismo lugar de trabajo, y no es para trabajar más, sino para irse antes a casa. En España pasamos muchas horas en el trabajo (que no significa que hagamos nada productivo, pero estar, estamos). En otros paises, lo que se pueda hacer en 8 horas, mejor que en 8 y media, y uno de los hábitos por donde cortar son las comidas de trabajo. En España pueden durar fácilmente tres horas (con la consabida sobremesa). Eso hace que muchas veces se regrese a la oficina a la hora que los colegas europeos se van a casa. ¿Y qué rendimiento se puede pedir a alguien que se ha dado un buen atracón, acompañado de buen vino, café, copa y puro? Lo que se necesita es una buena siesta. Pero no, seguimos en la oficina hasta la hora de cenar. Mientras, nuestros amigos de Europa han podido ir de tiendas, ver una película en el cine, o tomarse unas cervezas. Nosotros lo dejamos para la noche. Así hacemos las digestiones que hacemos, y nos levantamos como nos levantamos.

La comida rápida lleva el estigma de que es poco saludable, pero ahora no todo es MacDonald's. Ya se hace "comida tradicional rápida", hecha a base de ingredientes frescos como los que habría en cualquier casa. Y además de ganar tiempo se abre un nuevo mercado con gran capacidad de creación de empleo. Al igual que los bocadillos en el estadio del domingo por la tarde, la demanda de comida se concentra en horas muy concretas, y la única forma de satisfacerla es mediante personal. A la gente no le gusta que le hagan esperar por su comida, y mucho menos si es rápida. Que dé tiempo a que se enfrie la primera fuente de patatas y verás como cae la clientela.

Con la comida rápida, no compramos sólo alimento, compramos tiempo, que podemos invertir en nuestros hobbies, nuestra familia, o según lo mataos que seamos, en nuestro trabajo. El tiempo es lo único que no podemos recuperar nunca, y la comida rápida nos permite ahorrar algo. Ya llegará el domingo para meternos ese chuletón de Ávila...