Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

15 de Marzo 2004

El miedo ¿es libre?

No puedo resistirme a una última reflexión sobre los atentados del jueves,y los resultados de las elecciones.

En mi humilde opinión, la gente no votó tanto contra la presunta manipulación como contra la guerra en sí. Yo mismo seguí todos los acontecimientos por las comparecencias del ministro Acebes y no me sentí engañado, tuve la sensación de que se me estaba contando en cada momento lo que se sabía. El hecho de que en el ministerio o en la policía hubiese gente que pensaba algo distinto, y lo filtrase a determinados medios, no es para mí prueba suficiente de una conspiración gubernamental. Torpeza en algunos momento, tal vez. Mala fe, no creo.

No hay que olvidar que en España las manifestaciones contra la guerra fueron de las más multitudinarias de Europa. No hace falta ser muy listo para imaginar que en cuanto se sospechase de Al-Qaeda la relación entre apoyo a la guerra y atentados estaría muy clara. Indecentemente clara. Muchos otros han escrito mucho mejor que yo que esto es falso. Antes de la guerra de Irak, antes incluso del 11-S, España ya era objetivo del terrorismo islámico. Bien por la presencia de bases americanas, bien por algo tan peregrino como reconquistar (al revés) Al-Andalus, en los últimos 25 años se han producido en España un gran número de incidentes violentos por extremistas islámicos.

A pesar de esto, la gente hizo este razonamiento: esto ha pasado por molestar a Bin Laden y a sus chicos. Y España ha tenido miedo. Mucho miedo. Dicen que el miedo es libre. Mentira. El miedo es cobarde. Yo puedo elegir ser valiente. Pero la cobardía es lo que llevamos por defecto.

Pero igual que entiendo que el miedo es cobardía y nunca conduce a la libertad, tampoco puedo imponer la valentía. Puedo decidir no tener miedo yo, pero no puedo imponer a otro que no lo tenga. Y ese es el problema de la guerra en la que estamos metidos: yo sí acepto el posible riesgo de que nuestro gobierno esté en la guerra contra el terrorismo, porque creo que el beneficio a medio y largo plazo sí compensa. El día de los atentados tomé dos aviones y me paseé por uno de los aeropuertos más concurridos de Europa, pero sin miedo. A mí no me asustan, me daba igual si después de volar los trenes le tocaba el turno a mi avión. Pero no puedo obligar a nadie a no sentir ese miedo. La diferencia es que yo soy más libre. Yo siento que le planto cara al miedo y al terror, no me escondo, no me escabullo, no busco excusas para que no vengan a por mi dejando vendidos a otros. Y eso es lo que pasó ayer en España.

Ayer no hubo libertad, hubo mucho miedo. Pero lo peor es que el miedo obnubile la razón y no deje ver que ayer perdimos gran parte de nuestra libertad. Dejamos que nuestro destino lo controlen unos terroristas. Han logrado su objetivo último: matando a unos aterrorizan a todos. Eso es el terrorismo y contra eso hemos (han) decidido NO luchar. Primero, retirando a nuestras tropas de Irak. Si damos ahí el primer paso atrás, ¿dónde se dará el último? ¿En Covadonga?